domingo, 20 de abril de 2014

Hermandad de las Penas de Santiago


 San Juan Evangelista








La Devoción al Santísimo Cristo de las Penas es una de las más antiguas y arraigadas en el pueblo de Córdoba. La imagen es una talla del siglo XIII que bien pudo ser testigo de la cristianización de Córdoba por el rey Fernando III allá por el año 1.236.

El Santísimo Cristo de las Penas fue muy venerado por órdenes religioso-militares como los Templarios y los Caballeros de Santiago, con la advocación de Santísimo Cristo de la Sangre. Se ha afirmado erróneamente, durante mucho tiempo, que los primeros datos históricamente fechados que se conservaban se remontaban al 2 de marzo de 1.564 en que el obispo de la diócesis aprobó las reglas de la primitiva cofradía fundada en torno a la imagen, ya con la advocación de Santísimo Cristo de las Penas, pero este extremo ha sido posteriormente desmentido por el historiador D. Juan Aranda Doncel ya que las visitas generales del obispado correspondientes al periodo 1564-1637 refrendan la inexistencia de cofradía bajo el título de Cristo de las Penas en el templo de Santiago Apóstol.

Al final de la guerra civil española un grupo de fieles lleva a cabo la fundación de una nueva hermandad en torno a la imagen. Esta hermandad, con el título de Santísimo Cristo de la Lanzada, tuvo tan solo un año de vida y se disuelve sin llegar ni tan siquiera a salir procesionalmente debido a desavenencias surgidas entre sus miembros.

Siendo párroco don Juan Antonio Lozano González la imagen del Santísimo Cristo de las Penas preside un solemne Vía Crucis en la Cuaresma del año 1.951 y la Misión celebrada en marzo del año 1.952.

La actual hermandad de las Penas tiene su origen en el seno de las Juventudes de Acción Católica gracias al empeño de don Antonio Jiménez García quien, en compañía de otros vecinos del barrio y con el apoyo y colaboración del recién llegado párroco, don Antonio Navarro Sánchez, consiguen el 25 de enero de 1.955 constituir la comisión gestora de la actual Cofradía del Santísimo Cristo de las Penas. El día 2 de Enero de 1.956 son aprobados los Estatutos por el Vicario General de la Diócesis y se nombra Hermano Mayor a D. Eduardo Cuevas Sánchez. La Cofradía realizó su primera estación de penitencia al año siguiente estrenando en breve espacio de tiempo la cruz del Señor que actualmente conserva y el paso tallado en madera color caoba obra del artista cordobés y hermano de la Cofradía don Ricardo Castillo Gutiérrez.

Durante 16 años, el Señor salió en solitario hasta que en 1.973, siendo hermano mayor don José María Ruiz Polo se incorpora la imagen de Nuestra Señora Madre de los Desamparados, obra del escultor sevillano Antonio Eslava Rubio, y posteriormente, en el año 1.978 la de San Juan Evangelista también del mismo autor.

En el año 1979, la Virgen y San Juan estrenan su propio paso de palio. No obstante, en el mes de diciembre de ese mismo año, un incendio asola en pocas horas la Parroquia de Santiago reduciendo a cenizas el paso del Señor y los respiraderos del nuevo palio, si bien, afortunadamente, las imágenes sufren daños de escasa consideración necesitando la Virgen y San Juan una restauración que es acometida por el imaginero sevillano Juan Ventura.

Tras el incendio, la cofradía se ve obligada a trasladarse a la vecina Parroquia de San Pedro. Gracias al tremendo esfuerzo de sus hermanos, cuatro meses después, la hermandad realiza su estación de penitencia en la tarde-noche del Domingo de Ramos de 1.980. En ella, el paso de palio tiene que salir sin respiraderos, colocándose en su lugar unos paños de terciopelo negro recogido a modo de bambalinas, mientras que el Cristo es llevado en unas parihuelas a hombros de los hermanos generosamente prestadas por la Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Señora de las Aguas de Sevilla.

Durante dos años, el Cristo de las Penas tuvo que salir a hombros de los hermanos, hasta que, en el año 1.982, se estrena el nuevo paso que se termina en su primera fase dos años más tarde. En el año 1.985, se estrena el frontal de los respiraderos del paso de palio, pero en ese mismo año la parroquia de San Pedro, donde residía la Hermandad desde el incendio de la de Santiago, es cerrada al culto por obras. Tras un largo periplo, la hermandad de la Santísima Virgen del Socorro ofrece su pequeña ermita para acoger a la Cofradía. Allí van a recibir culto las Imágenes hasta el mes de Octubre del año 90 en que son trasladadas a la Iglesia del Carmen donde reciben unos meses culto, hasta la apertura de la Iglesia de Santiago Apóstol en la Cuaresma del año 91. Durante este periodo de tiempo, cada año, las imágenes son trasladadas a la casa del General Varela sita en el Realejo, desde donde realizarán su estación de penitencia

En el año 1.987 se incorpora a la hermandad la imagen de María Santísima de la Concepción, donada a la Cofradía por el hermano don Manuel Jiménez García. Así en un cabildo general extraordinario celebrado el día 17 de enero, los hermanos presentes aprueban por amplia mayoría su incorporación a la hermandad. Inmediatamente, la junta de gobierno organiza su bendición , que se celebra el 22 de febrero en el convento de la Piedad, celebrando el acto fray Ricardo de Córdoba, concelebrando don Rafael Flores Morante y actuando como padrinos doña Manuela García Perea y don Carlos Rangel López. Ese mismo año, María Santísima de la Concepción realiza, en el paso de palio, su primera estación de penitencia, pasando las imágenes de Nuestra Señora Madre de los Desamparados y San Juan Evangelista a los pies del Santísimo Cristo de las Penas, donde ya habían procesionado anteriormente. También en el año 1.987, concretamente el día 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción, la imagen de María Santísima de la Concepción recibió la Coronación Diocesana en el Santuario de la Fuensanta ante la imagen de la Virgen de la Fuensanta que había sido nombrada esa misma mañana Patrona de las Cofradías cordobesas. Tras la coronación, la imagen fue trasladada en solemne procesión a la ermita de Nuestra Señora del Socorro.

Como ya hemos indicado anteriormente, en el año 1.991 concluye la restauración de la Iglesia de Santiago y la Cofradía vuelve a su lugar de origen donde permanece hasta nuestros días.

En el año 2005, la hermandad conmemora su cincuenta aniversario fundacional con un extenso programa de actos (ver sección cincuentenario) entre los que destaca la celebración en nuestra ciudad durante los días 15 y 16 de octubre, del Congreso Nacional sobre la advocación de las Penas organizado por nuestra Hermandad con el patrocinio de la Excma. Diputación de Córdoba, el Excmo. Ayuntamiento de Córdoba, Cajasur y la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba.

Estos actos culminaron el día 29 de octubre de ese año con una salida extraordinaria de los dos pasos de la cofradía desde la Santa Iglesia Catedral, donde en los días previos se había celebrado un Solemne Triduo Extraordinario. Hay que destacar que S.A.R. el Príncipe de Asturias había tenido a bien aceptar la Presidencia del Comité de Honor del Cincuentenario Fundacional de la Hermandad mediante un escrito dirigido a nuestra hermandad con fecha del 22 de diciembre del año 2004.

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