viernes, 23 de mayo de 2014

Iglesia Nuestra Señora de la Piedad












El Colegio de Nuestra Señora de la Piedad, en la actualidad a cargo de la congregación de las Hijas del Patrocinio de María, tiene sus orígenes a finales del siglo XVI, cuando Isabel de la Cruz, una bondadosa y buena mujer, vende sus propiedades y con el producto por ellas obtenido compra una casa que había situada en la actual ubicación del colegio. Allí, se recoge con varias chicas huérfanas a las que educa dentro de lo que sus no muy amplios conocimientos le permiten. Al morir la benefactora, estuvo varios años sosteniéndose con lo poco que podía producir y hubiera terminado desapareciendo si no llega a ser por varias personas que solicitan al obispo que lo tome bajo su protección, algo que éste hace al encargar al padre Cosme Muñoz su dirección en 1607. Éste era rector de la Parroquia de San Pedro y director espiritual del desaparecido Convento de la Encarnación Agustina.
El padre Cosme Muñoz, tras haber servido voluntaria y valientemente en galeras durante cuatro años y haber tenido diversas ocupaciones posteriores, decidió hacerse sacerdote a una edad muy superior a la que era normal para iniciar los estudios eclesiásticos, costándole un mayor esfuerzo el lograrlo. Al hacerse cargo del casi desaparecido colegio, le da su actual nombre, desplegando una gran vitalidad que le permite comprar más casas, construir una nueva Iglesia y reunir a unas 60 huérfanas a las que sitúa bajo la instrucción de mujeres cultas y honradas. Colabora en levantar el edificio, con tan mala fortuna que se cae, partiéndose una pierna. Afortunadamente, se termina la construcción y el 24 de agosto de 1613, el nuevo templo es consagrado bajo la advocación de Nuestra Señora de la Piedad. Cuando muere el padre Cosme, el 30 de noviembre de 1636, el Colegio de la Piedad es una realidad en Córdoba, habiendo sido el primer centro que se ocupó de la formación y educación de la mujer en la ciudad.
El colegio fue recibiendo diversas donaciones a lo largo de los años y al llegar el siglo XVIII, el obispo Siuri le construye la actual Iglesia a sus expensas en 1725 con un coste de 132.000 reales.
El templo es de una sola nave y consta de dos cuerpos situados entre el coro y el crucero. El presbiterio es rectangular y tras éste se encuentra la antigua sacristía, hoy convertida en museo. La nave y el presbiterio están techados por una bóveda de medio cañón con lunetos, siendo una cúpula la que cubre al crucero. En la fachada principal, vemos una portada de dos cuerpos con arco de medio punto entre pilastras que sostienen un entablamento quebrado. A éste lo remata un frontón curvo partido sobre el que comienza el segundo cuerpo con una hornacina bajo un frontón igualmente curvo, pero entero.
El conjunto de edificios del colegio, en el que se mezclan partes antiguas construidas en piedra con otras realizadas en hormigón, se articula alrededor de dos patios principales y varios patios de luces. Al primero se accede por un zaguán situado tras la fachada con la puerta adintelada y rematada por una espadaña que vemos a la derecha de la Iglesia; es cuadrado y tiene dos plantas de altura, disponiendo en la inferior de una galería de arcos de medio punto sobre columnas que recorre su perímetro. El segundo, situado por detrás del templo, está realizado sobre un antiguo jardín y está cubierto por una montera.

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