jueves, 10 de julio de 2014

En una pompa de jabón



Glorieta de Becquer (Parque de Maria Luisa)







La Glorieta de Bécquer, ubicada en el Parque de María Luisa de Sevilla, es de forma circular, en su centro se encuentra un impresionante árbol que cubre y da sombra a todo el recinto. Alrededor del árbol se sitúa un monumento en mármol dedicado al poeta romántico Gustavo Adolfo Becquer. Es una de las glorietas más famosas del parque por su particular belleza y composición.


Por iniciativa de los hermanos Álvarez Quintero (sus principales financieros) y proyectada en 1910 por el escultor Lorenzo Coullaut Valera, fue inaugurada el 9 de diciembre de 1911.
En el centro de la glorieta y rodeando el árbol se encuentra el monumento que se compone de un busto en alto pedestal (basado en el retrato realizado por su hermano Valeriano) con fecha de nacimiento y fallecimiento de Bécquer y tres figuras femeninas sentadas en un banco (realizadas de una sola pieza de mármol) mostrándose como el “amor ilusionado”, el “amor poseído” y el “amor perdido”, que representan la rima “El amor que pasa”, compuesta por él mismo. Además hay dos figuras en bronce que representan el “amor herido” (figura yacente), y la otra es de un joven Cupido o amorcillo como “el amor que hiere”. Todo sobre una base poligonal.
La glorieta original poseía también anaqueles donde se podían consultar obras del famoso poeta envuelto por el romanticismo que rodea el lugar. A día de hoy todavía hay enamorados que depositan ramos de flores y candados en honor a tan bello sentimiento como es el “amor”.
Restaurado en varias ocasiones, la primera modificación la tuvo en 1918 cuando le fue suprimida una verja de hierro por orden de Aníbal González, en 1988 se cambió la verjilla interior y en 1995 se añade la verja exterior y se restaura el conjunto.
El árbol que cobija el monumento es un ciprés de los pantanos o ciprés calvo (Taxodium distichum), especie originaria del Mississippi, plantado aproximadamente entre el año 1850 y 1870. Puede alcanzar una altura de 45 metros y vivir durante al menos 300 años.
Situada cerca del antiguo Pabellón de Información (durante la Exposición Iberoamericana de 1929, ahora es restaurante). Se accede por la entrada al parque.

miércoles, 9 de julio de 2014

Madurez



Palacio de San Telmo. Sevilla



La fundación del Colegio de San Telmo es anterior, de 1671, y sobre esa fecha se realizarían los planos, de los que no se sabe quien fue su autor, que bien pudo ser de origen sevillano o madrileño, pues la construcción se realiza bajo patronato real. 

Su proceso de construcción se demoró durante más de medio siglo debido a distintas dificultades, generalmente de orden económico, que obligaron incluso a parar la obra en alguna ocasión. 

La falta de documentación necesaria impide conocer bien los comienzos de las obras, de las que no se conoce su director hasta el año 1691 cuando aparece al frente de ellas Antonio Rodríguez, quien permanece en el cargo hasta 1696, llevándose a cabo en ese tiempo la realización del costado sur del edificio. 

A partir de esta fecha se interrumpen las obras hasta 1722, año en que aparecen Leonardo de Figueroa como maestro mayor de las mismas y su hijo Matías como primer ayudante; siendo del primero de ellos la realización de la mayor parte de este edificio: el patio central, la capilla, la enfermería, la fachada principal, y su portada, donde aparece la fecha de 1734, probablemente el año de finalización de la misma.

Tras ser construido para sede de la Universidad de Navegantes, pasó un siglo más tarde a ser Colegio de Marina, siendo adquirido en 1844 por los Duques de Montpensier, que lo transformaron y modificaron adaptándolo para su residencia en Sevilla. 

Posteriormente la Duquesa de Montpensier, la Infanta María Luisa de Orleans, lo cedió al morir a la Archidiócesis de Sevilla para su adaptación como Seminario, habiendo donado además sus jardines a la ciudad, convertidos en lo que hoy forman el espléndido Parque de María Luisa.
 
Y finalmente, en el año 1989 el palacio es cedido por el Arzobispado de Sevilla para albergar en él la sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía.

martes, 1 de julio de 2014

Terraza flotante




La Torre del Oro









La Torre del Oro de Sevilla, es una torre militar albarrana (es decir, separada del conjunto de las murallas), pero unido a ellas por un muro tendido hasta la llamada Torre de la Plata, cerrando y protegiendo así la zona del Arenal. Parece ser que debe su nombre a su primitivo recubrimiento de azulejos con reflejos dorados. 


Construida en el primer tercio del siglo XIII por orden del gobernador Abù l-Ulà, su nombre es una traducción del árabe bury al-dahab, tiene doce lados.

El último cuerpo circular de la torre fue añadido por Sebastián Van der Borcht en 1760.

Actualmente es sede del Museo Naval de Sevilla. Contiene grabados, cartas marinas, maquetas, instrumentos antiguos de marear (navegar) así como documentos históricos. Traza una imagen de la historia naval de Sevilla, de la importancia de su río y de la huella de marinos ilustres.

En el año 2005 se realizó su última restauración, devolviéndole todo el esplendor perdido por las inclemencias del tiempo, el vandalismo y los vehículos de motor. 


Sufrió en varias ocasiones el intento de derribo para diversos provechos. La primera vez fue después del terremoto de Lisboa de 1755, al cual sobrevivió, cuando al Marqués de Monte Real se le ocurrió proponer su demolición para así ensanchar el paseo de coches de caballos; este proyecto no llegó a realizarse por la oposición de los sevillanos, que llegaron a anunciárselo al rey que también intermedió.

La segunda vez que corrió peligro fue durante la Revolución de 1868, que se puso a la venta para aprovechar sus materiales. Los hispalenses (o sevillanos) se rebelaron otra vez y nuevamente se la dejó en posición vertical.

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